miércoles, 20 de octubre de 2010

A los que no permanecen impasibles.



Cuántas veces pensamos que todo y todos se ponen en nuestra contra. Que no levantaremos cabeza. Que el invierno parece no tener fin, y que estamos solos.


Y sin embargo, logramos sobrevivir.
Y lo hacemos por nosotros mismos.
Y aprendemos a levantarnos de nuevo, con el aliento cálido de los que nos quieren, con el cariño de un gesto y un abrazo sinceros, y la alegría de aquel que representa todo para nosotros.
Daremos la bienvenida a aquel que se acerca con mirada clara.
Y nos regala su compañía.
Su comprensión y su amistad.
Y buscaremos bajo el sol de mediodía las risas que un día se nos escaparon.
Y una conversación en la intimidad.
Y un balcón bajo el cielo estrellado.
Y puede que nosotros no nos demos cuenta que ha llegado ese momento. Pero nos estremeceremos al recordarlo después.
Sólo entonces sabremos que la primavera ha vuelto.

Dedicado a todos aquellos que no permanecen impasibles.