miércoles, 13 de octubre de 2010

A lo Eric Cantona

Una, que no es tonta y que tiene una intuición fina fina por razones varias, se da cuenta que los tiempos de princesa se le han acabado (si es que alguna vez lo fue).
Y es que todo, absolutamente todo, ocurre a la vez, como si los elementos se hubieran conjurado de alguna manera (merecido lo tengo, pensarán algunos, otros fijo que preferirán llamarme esta noche para charlar un rato y reírnos de nuestra suerte). Lo que es seguro es que si yo montara un circo, me crecerían los enanos.

Me cuenta una amiga que cuando pasa eso, cuando las cosas vienen así que parece que el suelo se te mueve bajo los pies; es que la vida te pide superarte, hacer cambios radicales o quién sabe. Lo que tengo claro es que si salgo de ésta va a ser a mi manera. A lo Eric Cantona.
Nada de volver la vista atrás. Nada de tener paciencia. Y sobre todo nada de actuar con frialdad. Aunque sé que sonará raro.

El tiempo nos acorrala, nos pone límites, nos hace estúpidamente humanos.
Vivimos obstinados en planificar, como si así fuéramos a controlar nuestro futuro. Pobres de nosotros. Infelices...
Como la manía de etiquetarlo todo en blanco o negro, en bueno o malo. Cuando la realidad es un cuadro de Matisse.

Eric Cantona es un buen ejemplo a seguir. Temperamental. Mediterráneo puro. Impulsivo. Franco. Quizás algo excesivo, pero siempre él. Es que no le imagino para nada dudando del camino a seguir. Siempre hacia adelante. Fiel a sí mismo. Uno ya tendrá tiempo de pedir disculpas, pero lo que no debemos es arrepentirnos de habernos quedado quietos.