domingo, 17 de octubre de 2010

De bares y compañías


Cuando una ya pensaba que el sábado no daría para más, después de una sobremesa de cinco horas en "can Dani" con el anfitrión y con Edu, y de medio paquete de tabaco, un tercio de un Pago de Capellanes, unos huevos rellenos (estupendos) y un gin-tonic de niña buena; va y recibe una llamada que le avisa de un cambio de planes. "¿Por qué no vamos al Quimet a tomar unas tapas y a ver el fútbol, y luego ya veremos?"

Así, lo que en un principio iba a ser una copa después de cenar cada uno en su casa, se convirtió en unas bravas, unos chipirones, unas torradas de ibéricos y unas almejas plancha, en un bar de los de siempre y con los de siempre, ay esos viejos amigos que uno reencuentra después de tantísimos años. Además el Barça ganó, con una segunda parte bastante digna, aunque luego el Madrid ganase también para regocijo de unos cuantos merengones que compartieron barra con nosotros. Más que nada que las dimensiones del Quimet te obligan a hermanarte más de la cuenta con los lugareños y sus conversaciones, aunque no quieras.

Finalmente salimos, oliendo a fritanga (o "a fogata de gitano") y con la cabeza bien alta, que ese olor a veces se cotiza más que el Chanel nº5 y nos dirigimos al "Louise se va" pequeño, donde estaba el mismo camarero que hacía ocho años. Como todos, estaba un poco más gordo, un poco más viejo y un poco más calvo, pero con las mismas ganas de charlar de siempre (o incluso más) y nos dieron las dos y media, y cerraron la persiana por dentro y allí estuvimos otro rato más, hasta que nos apiadamos de él y nos fuimos al "Louise se va" grande con intención de echar la última.
A esa hora ya me había fumado el otro medio paquete de tabaco y había gorroneado otro tanto más. Qué desastre. Lo siento Elenilla.

Lo gracioso fue encontrarme allí con uno de los médicos que tan bien conozco, camiseta y cubata en ristre. A esas horas uno ya no guarda el mismo halo de profesionalidad que a las diez de la mañana pero creo que todos nos convertimos en más humanos y nos reímos de todo. La verdad que así es más agradable, uno puede quitarle hierro a temas serios y tomarse las cosas con un humor diferente, sobre todo mientras escucha a Radiohead y hace esfuerzos por seguir hablando y no menear la cabeza al compás.

Un buen día. Una buena noche.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya era hora! encontrarse barceloneses con buen gusto musical! el Louise se va y el Magic son hoy por hoy los unicos locales en la ciudad condal con buena música! Saludos, Sergi

Claudia dijo...

Un "gin tonic de niña buena" jeje, qué expresión tan acertada! Lo que es yo, hace pocos días me tomé gin tonics de niña mala en unos cuantos sitios (no porque no estuvieran buenos sino porque me arañaron un poco el bolsillo, pero...) En el Ideal Cocktail ,por ejemplo, Martin Miller con Schweppes, una delicia. Saludos por tu blog!

Anónimo dijo...

Lástima esto no tenga el botón de "I like it" del facebook....Gracias por la parte que me toca. Un beso.