martes, 25 de mayo de 2010

Rafa Nadal, el grande


La semana que viene Rafa cumple veinticuatro años de señorío y buen juego, en las pistas y en la vida, y esto hay que celebrarlo, esperemos que con el quinto Roland Garros de su carrera.
Todos sabemos que es el rey de la tierra batida, pero hace dos años nos hizo soñar también con la conquista de la hierba, destronando a Roger Federer y consiguiendo un Wimbledon que nos supo a gloria.
Qué final, la de Wimbledon de 2008, es de esos partidos que recuerdas como si fuera ayer. Podría decir exactamente lo que estaba haciendo esa tarde mítica. Eran las fiestas de Terrassa y el fin de semana habían venido unos amigos de Madrid a casa, y esa tarde Iñaki les llevó al aeropuerto, llegando a tiempo para ver la segunda mitad de esa larga lucha de gigantes, que como decía el bueno de Antonio Vega: "convierte el aire en gas natural". Después de ganar a Roger, Rafa lloró y se hizo grande, inmenso.
Han pasado casi dos años desde aquello y las lesiones y algún contratiempo personal le han pasado factura. Los expertos del mundo del tenis ya le auguraban un bajón si seguía manteniendo ese juego tan físico, pero él nunca dejó de regalarnos tardes al máximo nivel, por muy desgastante que eso fuera.
Y es que Rafa siempre lo ha dado todo en la pista, peleando cada bola, sudando la cancha punto a punto.
Pero todos sabemos (y que él me perdone) que es una bestia, y su tenacidad y espíritu de superación le han devuelto de nuevo a lo más alto de la competición.
Cómo me alegra verle de nuevo sonreír, de nuevo seguro de sí mismo. Creo que este va a ser otro buen año.
¡VAMOS RAFA!