sábado, 1 de enero de 2011

2011


Ya está aquí el 2011. Y el nuevo año se nos presenta duro en cuanto a dinero. Las empresas españolas han llegado hasta aquí tambaleándose y en los huesos. Ya no les queda nada de lo que desprenderse. En los dos últimos años se desnataron, hicieron los despidos convenientes, recortaron gastos superfluos, dejaron de viajar para buscarse el pan, y lo que se hizo se hizo a pelo, prácticamente sin medios. Ahora ya nos les queda nada de lo que prescindir, y los remeros están con la lengua fuera.
Que Dios nos pille confesados porque el 2011 va a ser un año de vacas flacas, más que flacas: anoréxicas, en España.

Pero somos un país de gente positiva. Los nuevos parados tendrán dos años de paro, y a los que se les acaba el subsidio seguro que estas Navidades han seguido viviendo en la burbuja del capitalismo loco, que no se diga: alegría, alegría, que el último céntimo se lo lleve Inditex, o Mattel, o Adidas. En los últimos días he visto gente cargada de paquetes envueltos en papel multicolor, más grandes que ellos, y colas interminables en las tiendas Nexpresso, o a mi vecino, un parado de la construcción, conduciendo su Q7 con sus gafas Ray Ban, en plan Jay Z.

Pero no todo será malo. Aún viviremos de la resaca de éxitos que nos dio nuestro deporte en 2010. La Selección nos hizo un poquito mejores y nos unió a todos, aunque algunos todavía no se hayan dado cuenta. Y seguiremos esperando otro pleno de Nadal, y de Jorgito Lorenzo, y el tercer anillo de Gasol, y a ver si esta vez Alonso nos gana el mundial vestido de "colorao".
Además, el mundial de rugby ya está aquí, bueno justo abajo de nuestros pies, en el país más bonito que he tenido ocasión de visitar, y el más inocente. Nueva Zelanda verdaderamente es Hobbiton y espero que sus All Blacks se lleven la segunda Webb Ellis, que son los mejores.

Y como todo, lo principal en esta vida seguirá siendo la salud. Mucho ánimo a los que les falte, que de todo se sale. Y a los que la tengan, que la mantengan. Deseo que todos los que estén pasando por momentos duros tengan la entereza suficiente como para superarlos, y el apoyo de los suyos en todo momento. Y si alguien se ha quedado solo, que piensen que la vida es larga y hay que disfrutarla por los que se fueron, y que el dolor se acabará convirtiendo en nostalgia.

Ay, y el amor. También queremos un poquito de esa receta, ¿verdad? Como diría el poeta Manolo "ése es un tesoro que nadie podrá arrebatarte". Pues a conservar vuestros amores, o a encontrarlos, que como las meigas: haberlos haylos.

Feliz año a todos. Y sobre todo mucha Paz...